jueves, marzo 02, 2006

Jueves, 2 de Marzo de 2006


Hay momentos en los que la circunstancia nos atrapa. Es la gran engullidora que nos encierra en la cueva donde, entre tanta oscuridad, aparece, al fondo, un rayo de luz. Es ahí donde los sentimientos, los pensamientos... se intercalan unos con otros, como el individuo que intenta pasar en medio de la multitud. Están atrapados, lo único que quieren es encontrar ese rayo de luz que ven al fondo. Saben que llegarán a la luz, y eso les da la fuerza y el impulso para seguir. Corren hacia ella, pero están encadenados, la circunstancia cerró el candado y tiró la llave... Saben que en algún momento se liberarán de esas cadenas, cuentan los segundos, los minutos, las horas, los dias... A veces temen el deshacerse de esa cadena, no saben si acertarán o errarán. Tienen dudas, pero al final se arriesgarán. La ilusión les hace que sigan el camino no trazado... Esas cadenas desaparecerán cuando el tiempo avance, la circunstancia desaparecerá. El tiempo puede destruir cadenas, destruye lo más solido y fijo y lo convierte en efímero.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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