Y aquella página, al fin, pasó... Ahora puedo continuar con las páginas siguientes, y seguir y seguir... hasta algún lugar desconocido e infinito. Aquella página que parecía estar anclada en algún sitio, del que no podía moverse, al fin se movió. Las lágrimas nunca tendrán el mismo sabor, las risas no serán igual. Las lágrimas tendrán un ligero toque dulce, las risas tendrán toda su dulzura, y esta vez si, serán pura transicripción de la alegría. Alcancaré el sol, lo traeré de la mano, y bailaré con él. Me meceré en el horizonte mientras con la punta de los dedos toco el filo del mar. Subiré a la luna, para ver el mundo pasar, y volveré a bajar para no dejarlo escapar. Me sentaré a ver como el sol se esconde. Sentiré la brisa como pasa, sigilosa, rozando mi cara, pararé a escucharla murmurar y perderme en su murmullo.
Aquella página pasó... Ahora puedo empezar una página nueva y, con más fuerza, volver a escribir.
Ahora aprendo a respirar de nuevo....
miércoles, julio 19, 2006
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