Sentada en aquel bar esperando a que pasara ese único rato libre. Me quedé en silencio mirando por las amplias cristaleras como la gente pasaba sin cesar. Realmente miraba sin mirar nada, oía sin escuchar nada, pensaba en no pensar. Giré la vista y me quedé mirando como se consumía el cigarrillo apoyado en el cenicero. Salía de él un humo en una línea vertical perfecta hacia arriba que parecía dirigirse al infinito, pero había un momento en que, como poseido por una fuerza maléfica, esta línea se transformaba en semicírculos que se movían desordenadamente. La perfecta línea recta se había convertido en total imperfección.
En un mundo que tiende a la perfección, que premia a los perfectos y aparta a los imperfectos, sin saber muy bien quién es el que ha dicho "esto es perfecto, esto no lo es", premia a los actos perfectos, a la gente perfecta, al que es "guay", a la que todo el mundo adora. ¿Qué pasa con los imperfectos? Somos muchas las personas imperfectas, las que muchas veces desearíamos ser esas personas perfectas a las que todos admiran. Pero a nosotras, a estas personas, solo nos queda perfecciónar nuestra imprefección. Bien pensado, el mundo está lleno de imperfecciones de una perfecta belleza.
viernes, marzo 30, 2007
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1 comentario:
la imperfección es maravillosa y desde luego, muy hermosa. me alegro de estar en ese bando.
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